Existen varias clases de fumadores segun sus caracteristicas. En el siguiente articulo veremos cada uno de ellos y las recomendaciones para dejar de fumar:

ANHELO O COMPULSIÓN

Cerca de un 25% de los fumadores quedan comprendidos dentro de esta definición.
Son los que se sienten totalmente dependientes del cigarrillo y ha desarrollado una verdadera adicción. El deseo intenso por el próximo cigarrillo se inicia en el mismo momento de apagar el anterior.
Están tan atados al cigarrillo, que sienten pánico ante la sola idea de no tener cigarrillos al alcance de la mano.
Les resulta muy difícil abandonar el hábito, pero cuando pueden lograr no encender el primer cigarrillo ya están dando el gran paso, ya que cada cigarrillo es un estímulo para encender el próximo.

Se recomienda:

• Alejarse completamente del cigarrillo hasta que el deseo haya disminuido efectivamente. No llevarlos encima, ni dejarlos en el escritorio, la mesa de noche, la guantera del auto. No dejarse “olvidado” algún paquete en algún cajón cualquiera.
• Ante la aparición de la compulsión para fumar, tomar agua y jugos de frutas, ducharse, etc.
• Sustituir el cigarrillo con escarbadientes, pastillas, chiclets, botones, carozos de aceitunas, clavos de olor, frutas, etc.
Para el fumador compulsivo disminuir gradualmente la cantidad diaria de cigarrillos no parece ser lo más adecuado. Tiene que dejar de golpe, de un día para otro.
Recuerdan, y por eso se resisten a prender el próximo una vez que logran dejar, los momentos que debieron vivir al dejar la primera vez.

ESTIMULACIÓN

Alrededor del 20% de los fumadores entra en esta clasificación.
Son los que reciben del cigarrillo una sensación de estímulo y afirman que “fumar me despierta y mantiene más activo”.
Como para dejar el cigarrillo hay en un principio que encontrar sustitutos, a éstos fumadores les sería útil especialmente:
• Dar caminatas
• Practicar ejercicios moderados
• Buscar nuevos entretenimientos o “hobbies”
• Levantarse media hora antes y practicar aerobismo
• Gratificarse a través de gastos superfluos ( un libro, un disco, etc.)
MANIPULACIÓN

Es el fumador que disfruta ocupando sus manos con el cigarrillo y con todo el ritual que involucra comprar el paquete, abrirlo, guardarlo, convidar, encenderlo, etc.
Esta clase de fumador representa aproximadamente el 5% del total y es el que puede ser definido porque juega manualmente con el cigarrillo.
Para dejarlo, también necesitará reemplazarlo en un principio, adecuadamente, manipulando objetos que le resulten igualmente satisfactorios y lo mantengan ocupado.
Se recomienda:
• Envolver el atado con la planilla
• Jugar con un lápiz o lapicera
• Utilizar fósforos
• Tener las manos ocupadas con llaveros, resortes, clips, monedas, etc. • Teclear los dedos
Una recomendación especial para este grupo: el manipulador tiene tendencia a sustituir el cigarrillo por una pipa, boquilla, cigarro o cigarrillo sin encender. Es demasiado riesgoso y facilita la posibilidad de pasar a la acción y encenderlo.

RELAJACIÓN

Es un fumador que usa el cigarrillo como premio cuando se sienta a descansar y busca distenderse después de alguna tarea complicada o de un largo día de trabajo.
Representa el 10% del total.
Es el que usa el fumar como realce de una situación: el ejemplo más típico es el cigarrillo de la sobremesa posterior a la cena.
Dentro de este estilo, ayuda a dejar, decidir si fumar proporciona realmente ese placer o si, por el contrario se fuma para no sentirse tan bien.
El que fuma para relajarse encuentra que la revisión honesta de los efectos negativos del cigarrillo ayudan a dejar.

Se recomienda:
• Considerar seriamente los efectos nocivos del hábito.
• Utilizar sustitutos tales como la comida, las actividades sociales y deportivas, todo dentro de los limites razonables.
• Practicar ejercicios de relajamiento.
STRESS O APOYO

Generalmente es aquel fumador que usa el cigarrillo como muleta en momentos de tensión o malestar. A veces también lo usa como tranquilizante.
Representan el 30% de los fumadores.
El cigarrillo les sirve como elemento intermediario entre la causa de la tensión y el desenlace de la situación.
Son muchos los que prefieren encender un cigarrillo antes que contestar francamente, diciendo lo que sienten y soltando lo que está “en la punta de la lengua”.
Esta clase de fumadores encuentra más simple de lo que supone, dejar el cigarrillo si todo marcha sin tropiezos. Todo puede desmoronarse, en cambio, si surge imprevistamente una crisis.

HÁBITO

Es el fumador automatizado, que prende sus cigarrillos por acción refleja y representa el 10% que completa todos los estilos.
Enciende los cigarrillos sin darse cuenta y sin desearlos verdaderamente en su gran mayoría. Le ocurre algo que le molesta sobremanera: decide fumar 3 o 4 cigarrillos diarios, pero puede estar consumiendo entre 30 o 40.
Fuma sin placer, como un autómata. No sería incorrecto afirmar que son los cigarrillos los que lo fuman a él, y esto es lo que lo perturba.
Es frecuente que este fumador relate que encendió dos cigarrillos a la vez dejando olvidado el primero.

Se sugiere:
• Hacer conciente el acto de fumar
• Determinar claramente cuáles son los cigarrillos que disfruta
• Encenderlos después de 3 minutos desde que apareció el deseo
• No encenderlo sin preguntarse antes ¿quiero fumar este cigarrillo realmente?
• No lleve un atado sino cigarrillos sueltos y envueltos en un papel para tener mayor control

Autor: Prof. Psic. Fabiana Pérez

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