domingo 10 de febrero de 2008

AMOR AL PRÓJIMO, ¿ha muerto?


Estuve parado en una esquina de una calle muy transitada de mi ciudad. De pronto observo al frente de la acera a un novidente esperando cruzar y que alguien muy gentil le ayude. Llevaba unas cosas en mano que me impedían prestarle ayuda. Estuvo como 10 minutos esperando y nada de nada. Incluso un agente de transito se hizo de la vista de gorda. Observo que jóvenes universitarios se pasan de lado. No tuve otra alternativa, que dejé mis cositas en un puesto comercial y corrí en su auxilio. Me dió tantas gracias que me pregunte...¿QUÉ PASÓ CON EL AMOR AL PROJIMO DE LA GENTE?, ¿SERÁ QUE HA MUERTO?

BUENO, siempre se nos enseñó "AMA A TU PRÓJIMO". Eso es lo que se nos ha dicho. Sin embargo, no siempre es fácil. Solo el mantener la paz ya es de por sí difícil, sobretodo en este tiempo de vida. La música bulliciosa del vecino de al lado hace retemblar las paredes de mi casa. Los hijos del vecino alborotan en la calle y dejan basura regada en la puerta. En la calle, uno corre el riesgo de ser asaltado. Al abordar el bus, otro automóvil se le adelanta casi echándosele encima... le toca el claxon, ¡hasta podrían darle un tiro! ¿Una exageración? Tal vez en algunos lugares, pero no en las grandes ciudades. Los suburbios, las villas y las zonas rurales tienen sus propios problemas que dificultan el amor al prójimo.

Gran parte de la tensión se origina de este sistema de cosas moderno dominado por la tecnología. El hacinamiento en las ciudades convierte a mucha gente en enemigos mortales. En las horas pico, el tráfico rodado avanza a paso de tortuga, mientras los conductores van que echan humo. La gente en las zonas rurales corre gritando tras las gallinas del vecino que se han metido en el plantío y se lo han arruinado. Los granjeros pierden hasta la camisa cuando una plaga de insectos inmune a los plaguicidas destruye sus cosechas. Y en todas partes las industrias arrojan al medio ambiente sustancias contaminantes. El aire se oscurece por causa de la polución, cae lluvia radiactiva, mueren los peces de los lagos y hasta el agua del subsuelo está contaminada por causa de los vertidos químicos tóxicos. La salud se deteriora y se pierden vidas.

De esta manera y de muchas otras se acumula la tensión en la vida de millones de personas mientras las emociones están a flor de piel, listas para explotar, y muy a menudo explotan. Muchos buscan una vía de escape dejándose arrastrar por búsquedas carnales. El materialismo egoísta, las juergas sociales, las drogas, los estilos pervertidos de vida... todo lo que contribuya a refugiarse en el culto del yoísmo. El amor de sí mismos puede más que el amor al prójimo, mientras la carne se sacia y el espíritu muere de inanición.

Y en los países más pobres, tanto la carne como el espíritu padecen inanición. Las revoluciones devastan la población, las enfermedades arrebatan vidas, el hambre cunde por el país, muere la esperanza, reina la desesperación.

El alza de precios de la canasta familiar, la inflación sube y sube, los salarios no alcanzan, cada día se devalúa, hay tensiones familiares. El desempleo crece y hay pocas ofertas. Las tensiones políticas, la corrupción y los desórdenes sociales aumentan. Las enfermedades se ensañan con los pobres, no hay medicamentos y solo queda soportalos. Las inundaciones estan colmando las regiones, hay zonas devastadas por los fenómenos naturales gracias a la polución del medio ambiente por la industria. La inseguridad ciudadana crece a diario y no hay espacio para educar o reformar estas personas en su conducta.

Así podríamos enlistar de las tantas cosas que nos altera en nuestro humor diario, nuestra conducta y que de alguna manera consume nuestra atención. Estas situaciones muchas veces puede alterar nuestras convicciones, valores y principios en algunas ocaciones pero no debe convertirse como una excusa o salida a no poner en acción de nuestro AMOR al PRÓJIMO.

No siempre es fácil amar al prójimo. Sin embargo, el amor al prójimo existe, vive, no ha muerto y hay muchas personas que disfrutan de paz con su prójimo. Para demostrar no necesitas situaciones grandes sino a través de acciones pequeñas y solidarias puedes mantener y cultivar tu amor al prójimo. Es como un atleta, si este no entrena sus músculos quedaran atrofiados, así, nuestra conciencia debemos mantenerla alerta a toda oportunidad posible para manifestar nuestro amor al prójimo.

Un relato que siempre me permito repasar las veces que puedo es EL BUEN SAMARITANO de la Biblia, que dice:
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Pero, queriendo probar que era justo, el hombre dijo a Jesús: “¿Quién, verdaderamente, es mi prójimo?”. Respondiendo, Jesús dijo: “Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó entre salteadores, que lo despojaron y también le descargaron golpes, y se fueron, dejándolo medio muerto. Ahora bien, por casualidad, cierto sacerdote bajaba por aquel camino, pero, cuando lo vio, pasó por el otro lado. Así mismo, un levita también, cuando bajó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado. Pero cierto samaritano que viajaba por el camino llegó a donde estaba y, al verlo, se enterneció. De modo que se le acercó y le vendó sus heridas, y vertió en ellas aceite y vino. Luego lo montó sobre su propia bestia y lo llevó a un mesón y lo cuidó. Y al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: ‘Cuídalo, y lo que gastes además de esto, te lo pagaré cuando vuelva acá’. ¿Quién de estos tres te parece haberse hecho prójimo del que cayó entre los salteadores?”. Él dijo: “El que actuó misericordiosamente para con él”. Entonces Jesús le dijo: “Ve y haz tú lo mismo”
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Aunque el mundo esté en tinieblas por falta de amor, podemos llevar un poco de luz a nuestro entorno a través de nuestras acciones. NO PERMITA QUE SU AMOR AL PROJIMO MUERA.

Saludos en la distancia con aprecio y respeto.

Sinceramente...


eliass