LA LEY DEL SILENCIO...¿ES PROVECHOSA?

“NO PODÍA creer que estuviese haciendo aquello”, recuerda Lee. Estaba paseando en una bicicleta cuando, sorprendida, vio a Chris, su mejor amigo, con un grupo de jóvenes."Chris estaba fumando un cigarrillo y bebiendo".
Lee se quedó atónita, pues eso iba en contra las buenas costumbres de la familia. Chris dejó caer sigilosamente el cigarrillo y lo apagó con el pie, pero eso no engañó a Lee. Este más tarde descubrió que, debido a sus malas compañías, aquello era tan solo el comienzo de los problemas de Chris. Entendió que su amigo necesitaba ayuda, y sabía que ella no estaba en posición de dársela. Al mismo tiempo, no quería contar el problema a nadie. Lee explica: “Él era mi amigo, y yo no quería ser un chivato”.
"No entendía, María estaba con una persona que no era su esposo de brazos saliendo de una discoteca, entre besos y risas, si es mi mejor amigo su esposo, cómo le hacía eso a Jhon". Jenny por muchos años fue una entrañable amiga y desde el colegio con Jhon habían establecido una linda amistad y qué hacer ahora cuando sabía que María le ponía cuernos a su mejor amigo. "No quiero perder su amistad ni lastimar este matrimonio"
Quizás tú también te hayas encontrado en una situación parecida o de otra índole: descubres de pronto que un amigo o amiga está en actitudes incorrectas, engañando o robando, etc. Una conocida revista dice: “Un chivato. Un soplón. Un acusica. Algunas personas piensan que eso es lo que serán si dicen lo que un compañero ha hecho”.
LA LEY DEL SILENCIO
Parece ser que la principal razón por la que las personas se retienen de informar sobre el mal comportamiento de un amigo es por un sentimiento equivocado de lealtad. Ven la disciplina como algo perjudicial y negativo, y piensan que le hacen un favor a su amigo si encubren sus problemas. La televisión y el cine han fomentado este parecer al ensalzar la idea de que solo los soplones se chivan o soplonean de sus compañeros. Por consiguiente, entre los jóvenes a menudo prevalece la tradicional ley del silencio. Según lo expresó un joven llamado Carl, “el caso es encubrir a los compañeros. Cuando llega el momento de delatar a otros, simplemente no se hace”.
El romper esa ley del silencio expone a la persona a la burla de sus compañeros y a la posible pérdida de amistades. Por ejemplo: en un artículo que apareció en la revista ’Teen se cuenta el caso de una muchacha llamada Debbie que se enteró de que su amiga Karen robaba en las tiendas. Tratando de ayudarla, Debbie decidió contárselo a los padres de Karen. Esta dejó de hablarle. Aún más, las amistades de Debbie también la rehuyeron y la ridiculizaron por chivata o soplona. “Fue una situación muy violenta y, sí, me dolió”, dice Debbie.
¿Deberías romper el silencio?
Lee también decidió hacer algo, aunque sabía que se exponía a sufrir vergüenza y dolor. Él dice: “La conciencia me consumía porque sabía que tenía que decírselo a alguien”.
El pasar por alto acciones malas ha sido asemejado a tratar de ignorar un dolor de muelas. Disimula y aguanta cuanto quieras, la caries no se irá. En realidad, lo único que lograrás es que se extienda. De manera similar, una conducta incorrecta es una fuerza que va corrompiendo y degenerando al implicado. Si se permite que continúe, la corrupción siempre engendra más corrupción. En otras palabras: cuando un amigo yerra, a menos que reciba ayuda, quizás en la forma de consejo firme o llamada de atención, es muy posible que siga sumiéndose aún más en el error.
De modo que el encubrir el mal proceder de un amigo no logra mucho bien, y además puede resultar en daño irreparable. Es comprensible que pienses que no tienes las debidas cualidades o la experiencia para reajustar a un amigo o amiga descarriado. Pero, es necesario hacerlo. De alguna manera te haces cómplice de ese mal proceder si callas sabiendo que tu amiga o amigo está procediendo mal en su conducta. No puedes cerrar los ojos y olvidar, quiérase o no, te va afectar emocionalmente y tampoco es justo que tú cargues este lío.
Es importante y te sugerimos que procedas a dar los siguientes pasos:
1. ABORDA A LA PERSONA
Es preciso que abordes a tu amigo y pongas al descubierto su falta. Esto requerirá valor y denuedo por tu parte. Pero no te sorprendas si te topas con cierta resistencia, pues el poner excusas es una tendencia humana. Sé firme, aporta evidencia convincente de su ERROR, diciéndole específicamente lo que sabes, lo que viste y cómo llegaste a saberlo. No prometas: “No se lo diré a nadie”, pues dicha promesa no tendría validez si la falta fuera grave y estas obligado a buscarle la ayuda correspondiente.
2. NO JUZGUEZ, ESCUCHA
No sabemos cómo reaccionará la persona descubierta, es impredecible la reacción que tenga, pese a eso manten calma, es importante, aún bajo la provocación que te induzca. Atina escuchar con atención, no te pierdas cada palabra que diga esa persona, es importante para que tengas el marco de las cosas desde el sentir y ver de la persona errada. Jamás le juzgues, pues ese no es tu papel. Derrepente existe una mala interpretación o cosa similar, pero esto lograrás descubrir si prestaste la debida atención. Quien ayuda, nunca juzga pero sí escucha. Las palabras sabias dice: “Cuando alguien responde a un asunto antes de oírlo, eso es tontedad de su parte y una humillación”. Quizás haya habido un malentendido.
3. PALABRAS QUE CURAN
Por otro lado, posiblemente tu amigo se sienta aliviado porque su problema haya salido a la luz y por tener a alguien con quien hablar y en quien confiar. De modo que sé un buen oyente. No reprimas el libre fluir de sus sentimientos con expresiones de juicio como: “No tenías que haber...” o “Yo, en tu lugar, habría...”. Estos comentarios solo acentuarán los sentimientos de culpabilidad y desamparo de tu amigo. De igual manera, el decir: “¿¡Cómo pudiste!?”, u otras expresiones de desconcierto, únicamente empeorarán la situación.
No lances torrentes palabras que sólo abrumarían a la persona. Sé amable y consolador, bríndale ánimo y valor.De modo que trata de mostrar empatía, de sentir lo mismo que siente tu amigo. Esto puede suavizar lo que digas y cómo lo digas.
Pero aunque quizás hagas todo lo posible por animar a tu amigo, a menudo la situación requiere más ayuda de la que tú estés en posición de dar. Si ese es el caso, insiste en que tu amigo revele su mal proceder a quienes haya afectado; conyuge inocente, padres, etc. Pero ¿y si rehúsa hacerlo? Hazle saber que si él no aclara el asunto en un período de tiempo razonable, entonces, como verdadero amigo que eres, tú te verás obligado a hacerlo.
4. SÉ UN COMPAÑERO
Expresale que “un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia”. Es cierto que quizás al principio tu amigo no entienda por qué tomaste esa acción, y puede que no lo agradezca. Es posible que hasta se enfade y de golpe te niegue la amistad. No te alarmes. Dale tiempo para poner en orden sus sentimientos y darse cuenta de que estabas realmente interesado en su felicidad duradera.
Un consejero cuando estuvo ayudando a su amigo que había errado acompañó con sus sentimientos, llorando ambos, pues así la empatía había alcanzado niveles admirables de confianza. Si debes llorar con tu amigo...hazlo, sin fingir. No te olvides que estas cosas que acompañan a tus consejos crean el ambiente de confianza
5. MISIÓN CUMPLIDA
Es lamentable, pero no todos los amigos reaccionarán favorablemente. Después de haber hecho lo posible por recuperar a tu amigo o amiga, no hay resultados positivos o favorables, no debes sentirte mal. No haz fracasado. Tu conciencia debe señalarte que haz hecho lo debías hacer, no debe haber mortificaciones. Quizas pierdas la amistad de esa persona pero aún así, recuerda, hiciste lo correcto.
Si tu amigo sigue resentido por tu valerosa acción, obviamente nunca fue un amigo de verdad. Recuerda, los principios y valores no se transan ni se negocian por respeto a nosotros mismos. Además, probaste tu lealtad a los amigos y demostraste ser un verdadero amigo. La ley del silencio, como vimos, tiene fin y hay que saberla utilizar cuándo y cómo, pero nunca, debe estar por encima de los valores y principios de una persona.
Espero que este artículo permita fortalecer nuestros principios y valores de vida e interaccion social.
Saludos en la distancia, con respeto y cariño...
Sinceramente...
eliass

















0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada